was successfully added to your cart.

Un juego de geometría,  geografía y composición me parece a mí, la vida.

Lineas diferentes se unen y trazan otras direcciones, en diagonal por ejemplo,  sin  saber en que momento ritmo y tamaño cambiarán.

Ni siquiera sabemos cuál es su dirección, si suben o si bajan, que combinación de ritmos habrá.

Sí serán, ritmos interrumpidos?

Próximos?

Camuflados?

Ritmos destructivos?

Lo único que puedo hacer es seguir las lineas que me pone delante confiando en ella (la vida) y en mi misma. (Sí por difícil que sea, y que es, y que será).

Es mi dibujo, y cada uno de nosotros tiene el suyo. No debería perder el tiempo mirando el dibujo de al lado, porque no tiene sentido.

Pero sí, lo hago.

Cada punto de vista tiene su significado, hay tantos puntos de vistas como vidas, hay tantas maneras de disponer los elementos, tantas estructuras, simetrías, formas, equilibrios. Desequilibrios y tensión.

Distancias, puntos de fugas y profundidades, que deberíamos solamente vivir con la libertad del momento, liberándonos de la mentira y la verdad, que de antaño se conoce la verdad como una mentira, y la mentira como una verdad.

Yo intento solo mantener un equilibro entre tantas lineas y tantas direcciones.

Un equilibro delgado, cambiante siempre, a veces en un equilibrio de colores, de tono, simétrico. Contrapuesto.

Me paro a ver los matices, disfrutar sin obsesionarme a imaginar que dibujo saldrá, no lo sabré nunca.

Hoy trazo una linea vertical larguísima. Mañana no sé. Extiendo los brazos en dirección del sonido de la musica que más me gusta. 

Solo puedo conseguir un dibujo de mi vida si cada día vivo las direcciones que la vida me pone delante, pero si

cada día me pararé a mirar y imaginar que linea tendré mañana, dejaré lineas o rectas o diagonales a mitad.

Entonces entraré en el laberinto, del cuál difícil es salir; porque la trampa la he dibujado yo.

Y salir de nuestras propria trampa es difícil, porque nosotros no somos pintores, somos colores esparcido por toda una tela que son nuestros días y la vida es el pincel.

El motor más potente que hay, y aunque a veces te deja pensar que eres tu la que dibuja, la vida va siempre dibujando su plan para ti.

Intento no  perderme en el laberinto de lo que podía haber sido y no es, y de lo que será si haré lo que no estoy haciendo.

Hay algo que es tan obvio y tan trivial que nos cuesta tanto aceptar. Que si subes una cuesta llegará la bajada, y si estás bajando llegará una subida.

Por geometría, por geografía, por coreografía, por composición y escenografía, no hay una sola dirección unica en ningún elemento.

Intento y entreno mi mirada para ver bellezza en todo lo que la vida me pone delante.

Cuando veo las cosas de un color aislado, me mantengo paciente, se que llegará algo que romperá aquel color.

Sé que llegarán los contraste, seque llegará un color complementario.

En el dibujo que la vida diseña hay de todo.

Hay momentos de desequilibrio y tensión, hay niebla y perspectiva, hay paisajes y distancias.

Sé que no existe verdad, sino  ilusiones de profundidad y uniones aparentes.

Sé que llegan  momentos de sincronizaciones y movimientos que son muy hermosos y pasan rapido y momentos que no estás sincronizado ni con tus piernas, y son muy lentos y difíciles de superar, pero valioso es su aprendizaje.

Hay momentos críticos y cambios a largo plazo y momentos decisivo.

Hay emborronamientoy abstracción,

La vida, es una lección magnifica y enorme de composición.

Solo tenemos que componer y jugar.

La bellezza es lo único que cuenta. Hoy.

Leave a Reply