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Papel Salado

MIO

By marzo 17, 2017 No Comments

 Escuchanddo Douglas Dare – Swim   reviso y publico este texto que en su momento publiqué en Facebook hace unos meses. Le vuelvo a dar una vuelta porque esta mañana amanecí con este mensaje:

«Quería escribirte para agradecerte lo mucho que me has inspirado en tu forma de expresarte con el texto que hace referencia a ti, a lo tuyo o a lo denominado MÍO, a esta experiencia de profundizarse en una misma, entre las profundidades del alma y el subconsciente más fuerte, para salir aireada y respirando azul clarito después de … quizás letargos, en los que la vida te emerge. Estaba buscando en Facebook el jardín de La Paz, un amigo tiene un proyecto en Perú de retiro de sanación y entre las palabras remarcadas salía tu texto subrayado en azul… paz… junto con una foto de tu rostro y un mensaje extraordinario que está hecho para ser bendecido ! Gracias ! Me guardo el texto, ya que yo también ando escribiendo cosas en relación con un proceso fuerte que viví y en el que aún me siento enredada y … bueno pues seguro me ayudará a ver las cosas más claras. Gracias»

Me pareció precioso. Y me asaltaron otra vez las ganas perdidas, de hacer y ser y crear y investigar y seguir por mi camino perdido, camino que pierdo reencuentro, a veces escarbo dentro enormes agujeros infinitos de tierra a veces resurjo más allá infinitas veces. Y así, me imagino seguirá siendo.

En los últimos años me he sentido costantemente delante de una bifurcación. O más bien yo veia  la situación como una bifurcación, cuando era simplemente la película de mi paranoia. Me sentía dividida en dos, y todas la cosas que se pueden dividir en dos son así: bien y mal, blanco o negro, correcto, incorrecto… Y así me sentía. Sentía por algún motivo que tenia que deshacerme de la parte que yo tachaba de mal, de incorrecta de negra, que era la parte más profunda de mí. Sentia que no encajaba en la realidad que me rodeaba. Intenté con todas mis fuerzas librarme de mi misma, ser diferente a lo que soy. El resultado? Terrible. Quitar la parte más profunda de uno mismo significa quedarse solo con la superficie. Y como dijo un viejo amigo, quien en la vida se queda en la superficie, la vida le devuelve, solo la superficie misma. Y no, no quiero. Pero volver a hundirme en la profundidad de mi misma me ha supuesto un trabajo increíble. Lo que antes hacia con total naturalidad, ahora tuve que volver a aprenderlo todo desde cero. Tuve que volver a aprender a dar grandes respiros, porque para sumergirse hay que dar grandes bocanadas de aire y una vez en el fondo, olvidas respirar. Tuve que volver a aprender a confiar en mí. Confiar que mis respiros jamás me traicionarían, que una vez ahí el aire nunca me hubiera faltado, porque es mi estado natural, es mi verdadera habitación, mi casa, mi jardín. Tuve que dejar los miedos, abandonar la superficie no es facil. Tienes miedos, de no poder volver a subir, porque sabes que una vez ahí en el fondo, subir es difícil no por imposible, sino porque lo que quieres es seguir estando conectado a tu fuente, a tu inspiración a tu creatividad. A la vida. A la vida real, no la vida que pasa por la Gran Via. Tuve que acostumbrarme a la oscuridad. Una oscuridad bonita, onesta, sincera. No hay carteles publicitarios, ni pantallas móviles que alumbran las habitaciones más oscuras de cualquier ciudad ahí en el fondo. Es más bien un utero, oscuro, poca luz. Los ojos descansan en paz, y tu creas colores y formas nuevas dentro de ti. Cada tipo de realidad es posible. Tuve que volver a acostumbrarme al silencio y a la soledad. Ahí estás tu contigo mismo..y nadie más puede entrar y es hermoso. Algo tuyo, solo tuyo. Apenas hay sonidos. Volví a decir la frase: «cierro la puerta de mi habitación, por favor no entres, estoy escribiendo» Tengo por ultimo que dar las gracias, si pude volver a un lugar tan hermoso ha sido porque he estado acompañada de personas que me han prestado su aire, para yo poderme sumergir otra vez poco a poco. Me han prestado sus manos para guiarme. Me han prestado viejas fotos y viejos mapas para ayudarme a encontrarme otra vez. Han creído en mi misma más que yo, y me lo han dicho y demostrado. Me han querido, amado y achuchado más que yo. Me han dicho las verdades que no he querido oír ni decirme a mi misma. Cada encuentro casual y no, de estos últimos dos años ha sido más que perfecto y me doy cuenta ahora. No hay nada que haya echo tarde. Todo ha seguido un flujo perfecto. Han sido perfectos los amigos de siempre, los nuevos, los desconocidos, los espejos valiosos. Ha sido perfecto cada empujón, y el ultimo el de esta noche ha sido ya el definitivo. Ha sido el encuentro que te hace gritar por dentro: «Sí se acabó, sí he vuelto, sí esta es mi casa. Sí esta soy yo. Sí esta es la dirección. Sí estas son las gafas con la que elijo ver la vida. Sí es aquí donde quiero estar siempre! En este estado de creación, de creatividad, en este estado MIO. MIO es un pronombre adjetivo posesivo maravilloso. Que he vuelto a descubrir. MIO. YO SOY.


Adoro estas palabras que perdí. Adoro esta energia que golpea mi alma como puño en la mesa. MIO este estado es MIO. SOY YO. Ahora tengo el alma tatuada, y una sonrisa maravillosa en mi mente. Este estado maravilloso donde uno se siente conectado con uno mismo, y se ama. Y os amo, a este circulo estupendo que ha echo posible este reencuentro.
O mejor dicho, estos reencuentros con cada versión de mí misma. Llevo años buscándome en cada fotografía y cada vez encuentro algo de mí diferente, nuevo de otra forma.

 

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