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Papel Salado

Hoy llovió y las nubes siguen ahí arriba

By enero 30, 2017 No Comments

Parada 1794 del autobus.
Bloqueada en el bucle de  mis pensamientos, recuerdo que  tarde nos regaló una luz maravillosa dorada que lo  invadió todo.
Embobada me quedé mirándola, porque llevaba un año sin verla y me obligó a abrir la puerta y salir.

Pensar en la obviedad. Pensar pues sí otro verano más de mi vida se va dejando espacio a un nuevo otoño.

Ya llega el otoño dicen por ahí, poniendo todo el peso en cada palabra. El peso de un evento circular imparable.
Pero nadie para. Nadie se para delante un momento tan maravilloso como el cambio de luz. Nadie todos siguen como si nada.

Entonces lo agarré de la mano y le dije: «ven, mira».

Se apoyó a mí sin ver. Le abracé esperando que pudiera ver la vida pasando,pulsando, cambiando.

Hoy llovió y las nubes siguen ahí arriba.

Además hay una luna casi llena que las ilumina desde atrás dejándome ver un bonito espectáculo.

Creía que el cambió es algo que se tarda años en conseguir. Y no. Se tarda años hasta a llegar en el día en que tu cambias. Pero el cambio no te ha supuesto un esfuerzo de años. Te ha supuesto un día crucial.

Yo cada día más me siento cerca de este día de cambio.

Aún falta algo y no se que es. Si es un olor, un color, una persona, un beso. Que será?
Espero
Vivo
Visualizo
Necesito.
Necesito más cambio.

¿Cuál es mi misión en la vida?

Días de claridad se mezclan a día de incertidumbre.

Hoy  me contabas de la madre enferma de Alzheimer, de las discusiones con tu padre que tan tierno quiere llevar su esposa, que ya ni entiende ni sabe,a ver los fuegos artificiales de las fiestas del pueblo.
Me hablabas y yo lloraba por dentro.

Esto es como cuando el capitán del Titanic a pesar de que el barco se hunde manda a los musico: «¡que la música no pare! «. Es mi parte favorita de la peli.
Siempre repito la frase: ¡»que la música no pare!»
¿Por que vamos a parar la música si podemos gozar de algo tan maravilloso como un orquesta si total, nos hundiremos igual?

Lo podía ver, sufrir i gozar aquel momento nunca vivido.
Veía su padre frente los fuegos artificiales con su esposa esquelética y enferma sin enterarse de nada.
El drama total de la vida enorme decorado de colores y de truenos.

Que no pare la música. Que somos yo y tu. Esposa mía.
Pero no, llegan mis hijos en mi casa, a quitarnos las puertas  porque con la silla no se cabe por casa. Que le quieren quitar los muebles.

Yo sigo mezclando tiempos y verbos y narradores cuando escribo.

Se le desmonta la vida delante y nadie me abraza, me hablan de hacerme la vida fácil.

¿La vida fácil?
Tú me miras con tus ojeras, con tu peta en la boca y a ti te duele mucho dentro en el fondo porque ella lo único que entiende son los abrazos.

Lo veo todo. Intento decirte, explicarte que no te creas esta película ni este drama que nada existe que todo es una ilusión como este frío que se apropria de mis piernas y me persigue la espalda.  No paro de pensar. ¿cuál es mi misión en la vida? ¿La fotografía?

Tuve el impulso de decirte, llévame ahí te fotografío al lado de tu madre que lo único que entiende son los abrazos .

Pero si la vida es una ilusión, ¿cuál es la realidad que fotografió yo?
¿cuál es la realidad real si según los ojos con los que miramos cambiamos los hechos? ¿cuantos reale son mis ojos y mi visión del mundo?

¿dónde se van todas las fotos que no he hecho pero sí hice dentro de mi?

Te quise mucho en esta charla.
Me entró la desesperación. Ví tu vida, tu casa tu idas y venidas. Tu drama; tu luto. Tus ojos lloroso. Absorbí todo, y lloré contigo. Nos abrazamos tan fuerte como si aquello nos pudiera salvar de algo.
Si hubiese podido sacarme toda la energía que tengo acumulada dentro de paz y luz y meterte dentro una semilla de aire nuevo de belleza, te lo prometo que lo hacía.

Y tu ¿donde estás?
Esta pregunta costante, insistente. Siempre tú.
¿Donde estás?
¿como estás? ¿que es de ti?
¿pensarás en mi algunas veces?
Porque yo sí cada día.

¿Si las respuestas nos son otra cosa que una formalidad, que son entonces las preguntas?

Eres como la estrella polar. Eres mi drama, mi recuerdo, mi puerta. Eres la sonrisa.
Y te quiero tanto…y te echo de meno cada día.
Pero no me preguntes nada.
Antes de ti no existía nadie con este nombre en mi vida.

Si las respuestas solo son formalidades, yo encima sigo sin tener respuesta que dar.

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